La reinterpretación en la música

Una breve reflexión sobre cómo es posible crear nueva música tomando como materia prima la música ya existente, junto con sus métodos y complicaciones.

Cuando nos hacemos la difícil pregunta de si en la música aún quedan cosas por inventar y si todo ya está hecho, nos podemos encontrar ante varias opciones para intentar dar una respuesta. Sin embargo, es bueno no solo fijarnos en lo que sucede en el ámbito de la composición de música original. Por eso, en este artículo comparto una reflexión sobre la reinterpretación de la música, diversas formas de hacerlo, y algunas de sus implicaciones, pues esta opción siempre ha estado presente de diferentes maneras.

Primero, hablaremos de los covers, que sin duda son la forma más común y más reconocida de reinterpretar la música. ¿Qué hace a un buen cover? Suelen destacarse los que además de conservar elementos identitarios claves de la canción original, logran traer algo nuevo a la discusión, un punto de contraste, incluso. Por ejemplo, A Perfect Circle logran un muy buen cover de la icónica “Imagine” de John Lennon, y por medio de algunos cambios muy específicos, logran convertir este himno de esperanza en un retrato más oscuro y realista del mundo. 

Pasamos aquí a un punto fundamental, que hay que tratar cuando hablamos de reinterpretar música: los arreglos. Un arreglo puede ser lo más sencillo o complejo que queramos, y por medio del arreglo podemos cumplir gran cantidad de objetivos. Gracias a los arreglos podemos simplemente adaptar un standard de jazz a formato big band, o convertir un éxito de pop en un tema de rock o funk. Los arreglos son una herramienta muy importante para reinterpretar la música, incluso pueden ser un fin en sí mismos, como el disco “The Rite of Spring” de The Bad Plus, que, como su nombre lo indica, es un disco en el que se toca “La consagración de la primavera” de Igor Stravinsky arreglada en su totalidad para trío de jazz.

Hoy en día y gracias a la tecnología y sus consecuentes usos en la música, tenemos recursos como el uso de samples y los remixes. Los samples dan un montón de posibilidades nuevas, al poder manipular, variar, y transformar un fragmento de música, sean secciones completas, o un sonido específico. 

La posibilidad de tomar y utilizar fragmentos específicos de música para transformarlos mediante sampling, permite la creación de collages musicales, como mash-ups, o géneros consolidados como el plunderphonics. Este género consiste, precisamente, en la creación de nuevas piezas musicales por medio del collage de samples. Como ejemplo está el trabajo de Girl Talk, en cuyas creaciones podemos reconocer fragmentos de muchas canciones diferentes.

El remix, a grandes rasgos, se refiere inicialmente a un proceso alternativo de mezcla de sonido de una canción, cuyo objetivo es mejorar o renovar su calidad sonora. Sin embargo, este concepto se ha ido ampliando mucho más con los años, incluyendo procesos como el de edición, y adición de nuevos elementos. El concepto se ha ampliado tanto, que hoy en día es posible escuchar remixes que suenan totalmente diferentes a la canción original.

Hablaremos ahora de otro tipo de reinterpretación, que sucede cuando una obra original se toma como referencia para una nueva pieza. Podemos mencionar aquí como ejemplo las obras que se han derivado de la inspiración original de “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi, como las cuatro piezas que conforman las “Estaciones porteñas” de Ástor Piazzolla. 

De esta inspiración original también ha surgido el fantástico trabajo de recomposición de Max Richter, en el que se reinterpretan fragmentos del original introduciendo nuevas armonías, nuevas estructuras, y un lenguaje musical más moderno y minimalista.

También recomendamos el disco “After Bach” del pianista de jazz Brad Mehldau. En este disco, Mehldau se inspira en algunas piezas seleccionadas de los dos libros del Clave Bien Temperado de Johann Sebastian Bach para componer piezas nuevas.

Como podemos ver, hay gran variedad de recursos para reinterpretar la música, que pueden ser usados de formas bastante creativas para producir resultados innovadores e interesantes. Sin embargo, el uso de estos recursos también tiene algunas connotaciones negativas que veremos a continuación, en su mayoría relacionadas con la pregunta inicial por la originalidad.

En cuanto a los covers, existe la opinión de que las bandas tributo, o bandas que se dedican únicamente a tocar covers perjudican la labor de los solistas y bandas que producen música original. En muchas ocasiones, tocar covers representa una salida económica más fácil para muchos músicos, ya que esto es precisamente lo que buscan muchos contratantes como restaurantes, bares, organizadores de eventos, etc.. El cover puede ser en muchas ocasiones una buena estrategia, y muchos músicos la han usado para llegar a un público que pueda estar interesado en su producción original. Sin embargo, si bien en ocasiones debamos tocar covers como forma de trabajar, considero que esto no debe ser motivo para rendirse si también tenemos una propuesta propia. Sobre todo, cuando efectivamente existen grandes propuestas musicales originales, que apoyándose en una buena organización y trabajo juicioso, logran acceder a grandes públicos y escenarios.

También surge la pregunta por la originalidad si nos fijamos en el mundo del mainstream musical global, donde se ha venido observando una tendencia particular, sobre todo con la manera en la que se usan los samples. Muchos le han llamado a esta tendencia un “reciclaje” de hits, en el que se samplean éxitos de los 90’s y 00’s con muy pocas modificaciones originales para crear muy fácil y rápidamente canciones nuevas. Y adicional a esto, los remixes de estos nuevos hits son simplemente la adición de un verso o un rap por parte de un invitado. Por ejemplo, la canción “Con Calma” de Daddy Yankee es un remake de “Informer” de Snow (cuya participación se tiene en cuenta, sin embargo, como un artista invitado), y el remix consiste en la participación de la estrella de pop Katy Perry. 

Si miramos estos aspectos problemáticos de las reinterpretaciones en la música, podemos darnos cuenta de que los reúne una característica común, y es que son básicamente estrategias para conseguir más reproducciones, ganancias, y beneficios en el mainstream, o en ambientes más comerciales. Tanto si pretendemos movernos en estos medios o fuera de ellos, la invitación es a usar estas estrategias creativamente y abordarlas desde un punto de vista que conecte con nuestros objetivos artísticos.

La reinterpretación es una herramienta válida para la creación musical, y es un recurso al que aún le falta mucha exploración. Cierro este artículo reiterando la importancia de un propósito al usar este tipo de herramientas. Tal vez queremos hacer un homenaje a un compositor o una obra con una reinterpretación o una nueva versión. O tal vez, queremos adaptar alguna obra a un formato nuevo. Incluso, es totalmente válido intentarlo como ejercicio. Puede que en la música aún haya camino por recorrer, que no todo haya sido creado ya, y  reinterpretar la música es solo una de muchas herramientas que aportan a nuevos experimentos sonoros.

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