Timeblocking y categorías de acción

Divide, reagrupa y vencerás. Acomoda tus flujos de trabajo con base en las condiciones de las actividades que desarrollarás.

Hace un tiempo hablamos de timeblocking en Alterciclo. Hoy es momento de profundizar en las posibilidades de la programación actividades en bloques coherentes con nuestro cuerpo y formas de vida.

La crisis extendida a nivel mundial, y que en el horizonte latinoamericano está perpetuada por un sistema inequitativo, nos lleva a abrazar la sobreexplotación como un mecanismo de supervivencia. Es posible teorizar acerca de los problemas alrededor del exceso de trabajo y las presiones por sostener vida y proyectos con un flujo de recursos inestable.

Desde el agenciamiento cultural experimentamos en carne propia no sólo la incertidumbre económica sino también la certeza de que existe una urgencia social por un trabajo responsable en el terreno de la construcción de lazos comunitarios.

Sumergiendo los pies en el territorio, los discursos de liberación resuenan bellos, sin embargo, en la práctica cotidiana no es sencillo integrarlos, especialmente cuando son importados del otro lado del océano y no han tenido la oportunidad de crecer en el suelo que habitamos.

Mientras tanto, nos queda resistir de forma activa mediante la implementación y la experimentación de métodos prácticos para descongestionar los procesos y, asimismo, permitirnos vivir en el momento presente.

Esta propuesta para organizar los bloques de tiempo en el calendario surge de la necesidad por agrupar tareas similares a lo largo de la semana. Parto de la premisa de que es mejor y más fácil disponer las actividades en un flujo coherente con mis niveles de energía y con las relaciones entre los distintos procesos. Así, por ejemplo, pueden agruparse todas las acciones asociadas al diseño gráfico de diferentes proyectos encaminados a tener una jornada de trabajo consistente, pensando en colores y figuras en vez de presupuestos y cronogramas.

Las categorías desde mi experiencia, y con las que he logrado obtener cierto equilibrio son actividades por el bienestar, para concebir, para recabar, para producir y para encauzar. Cada tarea en mis listas está asociadas a estas tipologías y van marcadas con íconos o con colores que me ayuden a diferenciar y agrupar las acciones dentro de mis bloques de tiempo.

Bienestar:

               Ejercitarse, leer, cuidarse, recrearse, descansar, respirar, meditar. Las actividades encaminadas al bienestar buscan recrear los cuerpos, sus espacios y sus tiempos, promover un buen ambiente y poner en orden el hábitat. Son adecuadas para renovar la convivencia y entrar en contacto con los demás. No están centradas en acciones aspiracionales, sino en procesos presentes tan tangibles y cotidianos que oscilan entre el cuidado del hogar mientras se lavan los platos, el cuidado de la salud mental y el cuidado de la comunidad.

Concebir:

               Elaborar estrategias, mapear, planear, agendar. Concebir consiste en conectar conceptos para plantear potencias, construir mapas de conocimientos y procesos para tejer acciones. Las actividades asociadas a esta categoría consisten en imaginar y proponer. Podría plantearse como una fase de trabajo divergente. Los bloques de tiempo asignados a la concepción proyectan el futuro y sus rutas. Finalmente, es condensar el mundo en un hilo procesual.

Recabar:

               Investigar, aprender, recolectar información, capacitarse, formarse e integrar conocimientos y habilidades. Recabar implica ir de pesca para adquirir los recursos conceptuales y metodológicos necesarios para realizar nuestro trabajo. No sólo consiste en conocer el mundo y sus procesos sino ser capaces de integrarlos. En términos de una epopeya personal sería explorar allá afuera, perderse y encontrarse.

Producir:

               Diseñar, elaborar, fabricar, redactar y materializar. Aquí, actuamos para traer a la vida las ideas y constituirlas como un hecho material. Convertir en tangible una potencia sutil cognitiva, las actualizamos. Hacemos patentes los discursos para compartirlos en un plano físico. Producir es el momento en el que el acto creativo declara su primera independencia de nuestros cuerpos. No tiene que ver tanto con el concepto de producción capitalista, aunque no se descarta incluir en estos bloques de tiempo aquellas actividades que nos permitan obtener ingresos del quehacer material. En resumen, esta categoría busca disponer al tacto ajeno aquello que imagino.

Encauzar:

Diligenciar, organizar, agendar, administrar, liderar, reunirse. Una de las áreas más exigentes en un mundo inundado por la burocracia, sin embargo, bajo el sistema regente es necesario controlar presupuestos, llenar formularios y pagar impuestos. Encauzar también busca mantener el orden, llenar vacíos, llegar a acuerdos, comunicar puntos comunes y mantener los procesos en curso. Personalmente, las actividades de esta área las imagino como draga mecánica para restaurar el flujo del río y para despejar los obstáculos de las demás categorías.

Como matices adicionales a este método de clasificación he de decir que hay actividades híbridas sin ningún problema. Además, establecer categorías de acción a mis reuniones me ha permitido aprovecharlas mejor.

Estas son mis conclusiones desde el trabajo que ejerzo a diario como ciudadano y como agente cultural. Cada persona debe observar qué métodos le ayudan a resistir el productivismo y como insistimos siempre desde Alterciclo, el autoconocimiento es la mejor herramienta para ordenar la vida y estar en el presente.

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