De Buenos Aires, María

La historia del tango emana de la sombra de María y de su sombra nace el sonido de Piazzolla y Ferrer.

Un bandoneón conjura el alma de las calles porteñas y de su aliento encarna, mujer y sombra, María de Buenos Aires. Los ecos centenarios del tango son escuchados en su historia. Luego de huir del lupanar, María o el tango, desciende doblemente a los infiernos y termina vagando entre las copas de los árboles y las chimeneas. De lo alto de un andamio, en el piso 30, renace hasta el cansancio, alumbra su propia vida y muerte. Nadie sabe si esta historia ha sido o está por ser: olvido y presagio.

Operita, estrenada en forma de cantata en la Sala Planeta en el otoño porteño de 1968, tiene en su cuerpo mezclada la tradición y la ruptura de la academia europea, el abigarrado flujo de narraciones mágicas gestadas al sur del continente americano y la experimentación del jazz del norte. Su formato musical expande la orquesta típica tanguera e incorpora los juegos sonoros de Astor, guitarra eléctrica, xilófono y otras percusiones.

La obra, en su conjunto, es un manifiesto de la identidad rioplatense. Pasada la mitad del siglo XX, la nostalgia del cafetín reñía con la perspectiva de futuro. Las influencias globales hacían mella en la tradición. Inevitablemente el cambio hacía notar las grietas del rito y las imágenes del pasado quedaban archivadas en memorias lejanas de juventud.

Piazzolla, mientras tanto, recolectaba los escombros y los juntaba en el laboratorio para darles una nueva dignidad. Desde Gardel a Ginastera, de Boulanger a Mulligan estudió los rincones de una pasión que no era tango sino Piazzolla, y poco a poco, a mediados de los 50, maduró su estilo reconocible y que expandiría los aires del candombe y la milonga por el mundo.

A la obra de Piazzolla aun no habían llegado versos tan iconoclastas como sus líneas melódicas. Llegó a trabajar con escritores como Borges y Sábato con grandes resultados, sin embargo, la música reclamaba empujar un poco más allá los límites de la palabra.

Tangos de Piazzolla con letra de Borges. Edmundo Rivero, Alguien le dice al tango.

La pasión transformadora de Astor Piazzolla demandaba un día por la puesta en escena de una ópera. Así, el compositor inició la búsqueda del poeta cuyos versos latieran con la fuerza de la milonga piazzollana.

Encontró a Horacio Ferrer al margen oriental del Plata. El escritor apenas había hecho pública su obra, mientras hurgaba en las entrañas del lunfardo y dirigía la revista Tangueando. Ferrer era un conocedor de la intimidad de la lírica porteña y de su historia, y ahora, con Piazzolla, forjarían por años la nueva imagen del tango.

1967 y todo estaba listo para escribir sobre el destino y la tragedia de los ritmos del asfalto.

El personaje de María fue compuesto a la medida de Amelita Baltar, cantante emergente para aquella época y que atrapó la imaginación de Piazzolla. La Voz de un Payador, Porteño Gorrión con Sueño, Ladrón Antiguo Mayor, Una Voz de Ese Domingo fueron para Héctor de Rosas, compañero del compositor durante trabajos anteriores y cuya química lo alejaba del protagonismo para integrarlo en la orquesta. El último estelar, El Duende, era la voz recitada y oscura del mismo Horacio Ferrer.

Amelita Baltar, Milonga de la anunciación.

La ambición de la producción pretendía contar con un coro, bailarines y actores, un espectáculo grandilocuente no a la manera de Wagner, sino a la medida del gran Mar del Plata. Sin embargo, los límites de la realidad y no del sueño contuvieron la obra en proporciones modestas.

Piazzolla y Ferrer integraron a los ciudadanos de los puertos. Las Voces de los Hombres que volvieron del Misterio, de los Ladrones Antiguos, de las viejas Madamas, de los Analistas, de las Tres Marionetas Borrachas de Cosas, las Amasadoras de Tallarines y los Tres Albañiles Magos recrean el paisaje del deambulatorio austral. Los coros de putanías sentencian la historia. El espectador del patio de butacas tiene su voz presente en las tablas.

La obra puede apreciarse en múltiples grabaciones como la de Trova de 1968, interpretada por el elenco original del estreno, o la de Delphian Records de 2017. El espectáculo está disponible en distintas versiones y hasta el 14 de noviembre de 2020 está en forma gratuita en el portal arte.tv la puesta en escena bajo la dirección de Nicolás Agullo con el Ballet de l’Opera national du Rhin y La Grossa, Orquesta Típica de la Maison Argentine.

Ir a María de Buenos Aires en Arte.tv.

María de Buenos Aires tanguea el espíritu del sur. En ella aflora la tensión de la herencia profética santera, rea y profana de las penas grises. El cuerpo del sonido y la imagen de la palabra son la carne de este cuento nacido del infierno. María muere y vive a traición en la nostalgia y deposita dos lágrimas de rímel en su tumba mientras suspira en ay menor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s