Lápiz y papel para desbloquear nuestras ideas

Enfrentarnos al inicio de un proyecto no tiene por qué ser una tarea imposible. La escritura puede ayudarnos a superar el bloqueo y a encontrar nuevas ideas.

Todo nuevo proyecto inicia con una hoja en blanco, literal o metafóricamente. Tenemos una idea, y debemos empezar poco a poco a dar pequeños pasos hacia su materialización. Y, más frecuentemente de lo que quisiéramos, nos damos cuenta que el camino no es tan claro como lo imaginábamos. Sin embargo, este camino debe empezar a andarse, y es aquí donde el ejercicio de la escritura puede ayudarnos. Y en este artículo de hoy, la idea es compartir algunas ideas sobre cómo usar este medio para desbloquearnos, organizarnos, y descubrir nuevas opciones.

Muchos de estos ejercicios tienen el mismo principio: el del libre fluir de nuestro pensamiento. Esto implica ponernos en contacto con el inconsciente. Cuando hemos hablado de temas relacionados a la organización del pensamiento, tanto en nuestros artículos como recientemente en el podcast, solemos llegar a una conclusión similar: que para ordenar hay que desordenar primero. Tal cual como se recomienda ordenar el espacio físico, sólo sacando todas las cosas podemos realmente saber qué es lo que hay en ese espacio, para luego poner todo en orden. 

Entonces, en primer lugar, hablemos de un método conocido como la escritura automática. Es literalmente, escribir todo lo que está pasando por nuestra mente, sin detenerse. Esto significa que, siguiendo estas reglas, no podemos detenernos a la mitad a pensar si lo que estamos escribiendo tendrá o no errores gramaticales, si tiene sentido o no, o si lleva a alguna parte. Si paramos a juzgar de alguna forma lo que estamos escribiendo, no estaríamos cumpliendo con el objetivo del ejercicio, que es precisamente, dejar que nuestras ideas fluyan con libertad. 

Incluso en el mundo de la escritura de ficción podemos ver ejemplos de cómo luciría la escritura automática. En su libro “Escribir: manual de técnicas narrativas”, el escritor español Enrique Páez habla del recurso del monólogo interior, usado por importantes figuras de la literatura como James Joyce, Virginia Woolf, o William Faulkner. Páez habla de esta técnica como no solo un recurso narrativo, sino como algo que inevitablemente sucede dentro de nuestro cerebro, dado que este nunca deja de funcionar. 

Sin duda alguna, hacer este ejercicio dará unos resultados y experiencias muy interesantes. Y, si bien podemos hacerlo de forma totalmente libre, podemos aprovecharlo dentro del marco de un proyecto creativo. Es totalmente válido lanzarnos a hacer escritura automática a partir de una pregunta específica relacionada a nuestra iniciativa.

Teniendo en cuenta esta forma de abordar la escritura, pasemos ahora a otros métodos en los que opera el mismo principio. Estos son los métodos que conocemos como brainstorming o lluvia de ideas, que podemos hacer tanto en solitario como en colectivo. Por ejemplo, existen técnicas como la de hacer una lista en la que, en el menor tiempo que podamos, intentemos dar 100 soluciones o respuestas a una misma inquietud, siguiendo la misma idea de no juzgar si lo que escribimos es realista o no. 

También podemos hacer mapas conceptuales, en los que pondremos por escrito todo lo que se nos puede ocurrir sobre determinado tópico principal. O, enumerar en una lista todas las tareas relacionadas con el proyecto. En fin, podemos emplear de mil maneras esta misma metodología de soltar y soltar ideas, y sobre todo, podemos adaptarla a nuestras necesidades y a nuestros proyectos. 

Al recomendar métodos de organización, en Alterciclo nos preocupamos constantemente por que los métodos de los que hablemos sean adaptables, para que puedan servir de ayuda a todo tipo de proyecto cultural. Así que sin duda recomendamos estas técnicas de escritura automática y brainstorming como un apoyo para solucionar nuestros bloqueos y sacar a la luz cantidades de ideas creativas.

Además, al hacer estos ejercicios, saldrá al papel una gran cantidad de información, tareas, ideas, y propuestas, que posiblemente en la fase inicial del proyecto no vayamos a usar. Sin embargo, a la hora de unir los puntos, la tarea de definir rutas, cronogramas, y objetivos puede convertirse en algo más sencillo.

Muchas veces, enfrentarse al papel en blanco (de nuevo, literal o metafórico) es una tarea sobre la cual recaen enormes expectativas. En “Escribir: manual de técnicas narrativas”, Enrique Páez dedica un capítulo al bloqueo, y resalta uno de los puntos más importantes a la hora de enfrentarse a esta situación: dejar a un lado estas expectativas sobre lo que queremos lograr, y disfrutar el acto de entregarnos al proceso. Dicho literalmente por el autor: separar el proceso del producto. 

Con esto concluye el artículo de hoy, esperando que nuestros lectores puedan encontrar nuevas maneras de llevar a cabo sus iniciativas, e incluso nuevas formas de descubrir sus propias ideas.

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