La potencia creadora de la crítica

Contemplamos la inminente transformación de la crítica del arte y la cultura.

La crítica es un término cotidiano, amargo y malgastado. Está desde las conversaciones casuales entre amigos, en los chismes de pasillo, hasta los coloquios más pretenciosos. Se ha filtrado en la vida hasta el punto de desperdigar su valor semántico. Sin embargo, a través de sus diferentes facetas, la vigencia de la crítica resiste dada la transformación del objeto en acción y valor dentro del campo de los estudios de la cultura.

Usualmente me gusta acudir a la etimología para poder analizar este tipo de términos -admito que es uno de mis placeres culposos y que esta práctica me hace caer inmediatamente en un sinfín de contradicciones con mi discurso general-. Crítica se asocia a separar, cernir o discernir. Esto implica distinguir los elementos que existen en un sistema, analizarlos uno por uno y en sus relaciones para emitir un juicio de valor. Comparte su raíz de verbo griego con otra palabra con la que tristemente estamos muy acostumbrados en el sector de la cultura, la crisis, entendida también como un proceso de ruptura de un paradigma.

Otro término asociado es el pensamiento crítico. Simplificado de una forma extrema, consiste en analizar independientemente y tratar de vincular unas objetividades para aplicarlas a un determinado elemento o idea. Pero este es otro lío que armaré en un futuro. Por el momento, concentrado en la crítica cultural como un sistema de validación, me pregunto ¿cómo se ha transformado la emisión de juicios de valor en los últimos tiempos? ¿Cómo podemos hacer uso de la crítica para crear una construcción colectiva?

La crítica de arte ha estado incrustada en la labor divulgativa asociada al periodismo y a la prensa. La crítica hace parte de un sistema de validación tradicional donde existe un escritor, un periodista, un ensayista, a la búsqueda de la asignación unos valores a unos contenidos exhibidos a través de un análisis -supuestamente objetivo- sociocultural, histórico, de contexto de las obras expuestas.

Con el advenimiento de internet entramos en un momento de la opinión efervescente. Los críticos tradicionales han visto reducida su participación en el monólogo público sobre el Arte, y han sido desplazados de la oficina de redacción a los institutos de investigación académica universitaria. La labor del crítico dejó de ser una profesión remunerada para convertirse en un ejercicio democrático de opinión. La marea web consecuente, de la que en Alterciclo no somos ajenos, ha situado a líderes de opinión de todas las esferas, discursos y cargas políticas en una auténtica torre de Babel, repleta de un público mareado sostenido a duras penas por el influencer que grite más fuerte.

La situación es más problemática cuando se contrastan los términos opinión e información, en especial cuando la supuesta objetividad es un requisito exigido a los críticos e historiadores a la hora de analizar procesos culturales. La herencia de la crítica tradicional, en especial en contextos como los latinoamericanos, sitúa en una cuerda floja a los pensadores de la cultura; adquieren el deber de balancearse entre la tradición constructora del conocimiento objetivo y las realidades subjetivas que sustentas las prácticas culturales cotidianas y actualizadas. La lectura consciente de contextos, historias, vínculos y asociaciones que puedan presentarse en la cultura propone un reto definitivo tanto a la tradicional guardia de escritores como a la nueva bandada de opinadores.

Resistirse al cambio, con los sacrificios que implica, posterga la erradicación de las instituciones validadoras dentro de un contexto que tradicionalmente ha sido europeo, blanco, masculino y logocéntrico, escopocéntrico. De lo contrario, aparece la oportunidad para que mediante la democratización de la información pueda generarse nuevo conocimiento que permita transformar la crítica en una actividad de construcción diferente a lo que se ha venido trabajando tradicionalmente, para recrearla -literalmente volverla a crear desde sus cimientos-, para asignarle ese valor de discernimiento pero a través de un sistema de vinculación y de divulgación que vaya acorde con la destrucción del Arte como institución elitista y gestar así unas prácticas plásticas y sociales pensadas desde contextos periféricos.

La propuesta de una crítica renovada

Esta propuesta la he venido cocinando a través del trabajo en grupos como el Proyecto ars 301 de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia donde llegamos a una conclusión para trabajar en un sistema cerrado como la academia, pero que podría funcionar eventualmente en la cotidianidad local.

En resumidas cuentas, el trabajo del Proyecto ars 301 está sostenido a través de tres pilares asociados a estadios temporales. El primero es el archivo y su relación con el pasado, con la consciencia de las derivas históricas; el segundo es la comunicación, vital para gestar la consciencia del presente en relación con un cuerpo social; y el tercero es precisamente la crítica, como un mecanismo de proyección y de búsqueda de potencias.

Es una construcción hasta cierto punto agustiniana. Nos ayuda a plantear cómo a través de la consciencia sobre nuestros contextos podemos generar un nuevo sistema dinámico consolidado en un contexto de circulación entre la comunidad, la academia y las acciones generadas afuera de esta, en el caso del proyecto a mención.

Cito de mi tesis: “La formulación de la crítica dentro del marco de ars 301 está centrada en acciones venideras. Por lo tanto, la crítica sopesa un análisis de los acontecimientos pasados y presentes en aras de proyectar, advertir y construir comunidad.” Esto quiere decir, en otras palabras, que necesitamos de la crítica para ejercer acciones de manera consciente, evaluar rumbos personales, corregir desviaciones y evitar o proyectar situaciones desfavorables o favorables según sea el caso.

“La crítica es una forma de agenciamiento que ejercida bajo los lineamientos políticos de ars 301 se aleja del determinismo y la validación de la crítica de arte tradicional para transformarse en una herramienta de vinculación de procesos culturales.” Según esto, la crítica dejaría de ser un insumo elitista a favor del establecimiento, de los artistas ya consagrados, a favor del Arte grande y mayúsculo, institución e instrumento de dominación cultural, para transformarse en una de las múltiples herramientas que tenemos a disposición para agenciar una construcción de tejido social a partir de las manifestaciones culturales.

Sin embargo, si queremos ejercer un giro en la crítica a favor del desmonte de la tradición, necesario en la situación que atravesamos, necesitamos reconocer que el logocentrismo ejercido desde las instituciones y de los proyectos civilizatorios es una forma de postergar violencias sobre sentires que no son necesariamente logocéntricos o escopocéntricos, lo que lo convierte en un instrumento más de la dominación sobre otros cuerpos. Por lo tanto, en este giro de la crítica que se propone en el campo de la cultura, es necesario incluir una concepción que sea capaz de reconocer las potencias de los cuerpos y de sus diálogos a nivel intrapersonal, interpersonal, intersocial, interdisciplinar y en reconocimiento a los cuerpos no humanos.

La renovación de la crítica puede ser aprovechada por los miles de opinadores web que pululamos para despojarnos del individualismo y para comenzar a reconocernos como colectivos de sentires y pensares de la cultura.

Tal vez la labor de la crítica renovada sea precisamente la de poner en crisis los sistemas de construcción que han provocado la instalación de la precariedad en las colectividades. Con este panorama, la crítica es una herramienta no nueva, pero sí transformada a disposición de nosotros para formular preguntas que van a servir como aglutinante de nuestras prácticas plásticas culturales y sociales cotidianas de forma empática, autorrenovada y propositiva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s