Sobre los microgéneros en la música

Desde hace unos cuantos años, el internet y el auge de nuevas e innovadoras propuestas musicales han sido catalizadores para el nacimiento de grandes cantidades de microgéneros. Les contamos en qué consiste este fenómeno.

La experimentación en la música ha permitido a un gran número de géneros explorar y abrir sus fronteras a la fusión o a la colaboración, dando lugar a cantidades enormes de música nueva, con propuestas innovadoras, que pueden llegar a constituirse como géneros en sí. Este es un fenómeno cultural muy común en el campo de la música electrónica. Nada más podemos mirar en este mapa de géneros musicales http://everynoise.com/ y comprobar que, por ejemplo, de un género como el house, se derivan decenas de subgéneros: acid house, deep house, tropical house, vocal house, electro house, etc.. En fin, de un mismo gran género pueden surgir montones de géneros nuevos con características que en algunos casos pueden ser bastante delimitadas. En este caso, podemos hablar de microgéneros. 

En la música, un microgénero se define por características bastante específicas. Y en este campo puntual, muchos de ellos han sido creados no por artistas creativos que encuentran nuevos medios de expresión, sino por escritores y periodistas. Recordemos que el periodismo en muchas ocasiones ha sido el encargado de bautizar diferentes fenómenos culturales, como por ejemplo el heavy metal, o el podcast. 

Veamos entonces un ejemplo, para empezar a identificar algunas situaciones y posibles problemáticas con los microgéneros. En el verano de 2009, un blogger con el seudónimo Carles, usó el término chill wave en un artículo en el portal Hipster Runoff, en el que pretendía satirizar a este tipo de personas obsesionadas por identificar y bautizar microgéneros, agrupando a bandas como Washed Out, Neon Indian, o Toro y Moi bajo esta etiqueta de chillwave, después de sugerir una larguísima lista de posibles nombres para este nuevo género.  

Irónicamente, esta publicación atrajo la atención de medios con más alcance, y en poco tiempo, el chillwave había cobrado vida, incluso hasta convertirse en una categoría en iTunes. En una entrevista con Carles para la revista Wired en 2011 sobre este particular fenómeno, este blogger hace una apreciación muy pertinente. Señala que a pesar de que su publicación no era precisamente para ser tomada en serio, pudo beneficiar comercialmente a las bandas señaladas como pioneras del chillwave, así las mismas bandas estuviesen en desacuerdo con esta clasificación de su música. Poco tiempo después,  el fenómeno desapareció, convirtiéndose más en una especie de anécdota, en vez de la institución de un género musical con una evolución clara. 

Y entonces, ¿cuáles eran las características del chillwave, y por qué se volvió tan popular? Posiblemente su rasgo más atractivo era poder transmitir una sensación de nostalgia a través de lo sonoro (sintetizadores retro, grabaciones caseras, por ejemplo), pero sobre todo a través su afinidad con un eje temático y una estética visual. Era recurrente la asociación del chillwave con ir a la playa, y con los buenos recuerdos que se le atribuyen. Eso mismo reflejaba la estética visual: palmeras, playas, filtros vintage, imágenes alusivas a lo retro, o emulando una calidad de video estilo VHS.

Este fenómeno del chillwave tuvo una gran acogida comercial, llegando a considerarse una tendencia en algún momento, y ocasionando una especie de boom de microgéneros en Internet. Sin embargo, no todos tuvieron (o han tenido, los que aún permanecen) este mismo caso de éxito comercial, exceptuando posiblemente al vaporwave. En muchos casos, la creación de un microgénero implica la constitución de una escena y un público bastante alejado del mainstream. 

El witch house también es un caso que vale la pena tener en cuenta. Quien primero usó este término fue el músico Travis Egedy, también un poco a modo de chiste, que atrajo la atención de los medios, y tuvo una evolución que le permitió constituirse como género. Incluso, a diferencia del chillwave, el witch house es una etiqueta con la que hay grupos que llegan a identificarse, por ejemplo Salem.

Musicalmente, el witch house combina elementos y técnicas de otros géneros, por ejemplo  beats ralentizados y modificados del chopped and screwed (técnica que surgió en el hip hop de Atlanta en los 90’s), voces muy reverberadas y etéreas, sintetizadores, elementos disonantes, y muchos otros. Todos estos componentes se combinan para transmitir determinado mood o ambiente, apoyándose en una estética visual definida, caracterizada por el uso de imágenes de horror, misterio, u ocultismo. Incluso algunos artistas usan símbolos y números para estilizar el nombre de sus proyectos (como Glass Teeth, escrito como GL▲SS †33†H), para aportar a un ambiente general de una escena bastante underground.

Después de estos dos casos, podemos fijarnos en algunas situaciones particulares de los microgéneros, algunas ya pueden empezar a evidenciarse. En primer lugar está la aparición o surgimiento de un microgénero como estrategia periodística ya sea para obtener el reconocimiento por dar nombre a una nueva tendencia en la música y en el internet (el caso que pretendía parodiar Carles), o como estrategia de marketing. 

En cuanto a las estéticas visuales asociadas a muchos microgéneros, podemos decir que es algo que en general funciona. Y funciona de la misma forma en la que lo ha hecho años antes para géneros como el heavy metal, el punk, o el movimiento hippie, sirviendo como un elemento diferenciador para los seguidores de estos géneros, afirmando su identidad dentro de un grupo. Y cuando esta estética ayuda a potenciar el mensaje o sensación que la música intenta transmitir, suele funcionar mucho más. 

También existe el caso contrario, en el que la estética visual se convierte en lo fundamental. Por ejemplo, existió un microgénero llamado seapunk, que surgió como una tendencia estética en Tumblr, con muchos colores neón, sirenas, y nostalgia noventera. Sin embargo, no logró mayor trascendencia al intentar expresar estas ideas musicalmente.

Podríamos también decir que con el chillwave tampoco funcionó mucho. En esta caso, el nombre “chillwave” pudo haber funcionado de la misma forma en la que lo hace por ejemplo una playlist, que en vez de agrupar música con ciertas características en común, agrupa música que transmite o evoca cierta sensación, en este caso, la nostalgia. De hecho, el término chillwave se usa en la actualidad principalmente de esa forma, para titular mixes y compilados de canciones de varios microgéneros musicales, afines a esta estética nostálgica.

Por otro lado, en cuanto a la formación de públicos y escenas, hay un punto en el que la clasificación a este nivel es efectivamente una ayuda. Por ejemplo, si no fuera de esta forma, y los miles de proyectos musicales de house y sus montones de microgéneros estuvieran bajo la misma etiqueta de “house”, nos encontraríamos con que proyectos musicalmente tan dispares como Crystal Castles y Calvin Harris tuvieran el mismo público objetivo

Sin embargo, no olvidemos que todo en exceso puede resultar perjudicial. En este caso, hablamos de proyectos musicales que por varias razones, especialmente por razones de marketing, inventan su propio microgénero para definir su música y ser los únicos en él. Esta movida puede llegar a funcionar en el caso en el que se trate, efectivamente, de una propuesta musical realmente única y sin precedentes.  

¿A qué podemos llegar con esta discusión? Sin duda estamos empezando a ver un creciente afán desde la década de los 2010 por nuevas formas de clasificar la música. Estas nuevas formas no solo obedecen a criterios puramente musicales, sino que empiezan a tener en cuenta aspectos mucho más subjetivos como las sensaciones, y otros aspectos que apuntan a una manera interdisciplinar de entender y clasificar la música, como una estética visual.  

No olvidemos que todo este fenómeno sigue siendo relativamente nuevo, así que aún no es momento para hacer conclusiones definitivas al respecto. Tendremos que esperar y ser testigos de la evolución de estas nuevas formas de clasificación, prestando mucha atención a las situaciones y discusiones que puedan generar.

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