Grandes contraltos latinoamericanas

Un homenaje a las mujeres constructoras de identidades latinoamericanas a través de sus voces.

Latinoamérica es una mezcla tornasolada de historias, tradición y migraciones. Sus matices traspasan fronteras y dejan sentir su calor incluso en el exilio. Sus identidades son múltiples y cambiantes, y aún así pueden ser rastreadas por las mismas cicatrices.

El territorio es rico en recursos, leyendas y gentes. Ha sido sometido a la explotación. En sus entrañas se ha arraigado la violencia de pueblos en condiciones de dominio, sometimiento y resistencia. Con todo el peso de la consciencia, es posible notar los mismos yugos de ultramar, incluso en 2020, transformados en ciclos interminables de corrupción y negligencia.

A pesar de la historia, en Latinoamérica las identidades resuenan con fuerza. Los afluentes sociales amalgamados a medias en el territorio han encontrado mecanismos de transmisión y de enunciación. En la masa cultural irregular y agridulce, las mujeres latinoamericanas han llevado, a pesar de la violencia ejercida sobre sus cuerpos y voluntades, la semilla de la resistencia que ha modelado las manifestaciones culturales.

Los relatos, condensados en canciones o contados en la intimidad cotidiana, son fundamentales en la construcción de las identidades. El rol de cuidador del hogar, en la mayoría de las veces adjudicado a las mujeres latinoamericanas a lo largo de la historia, implica también la responsabilidad de acariciar con el lenguaje.

Las palabras que aprendimos de las madres latinoamericanas derivan en música y poesía y es a través de sus voces que conocemos las primeras historias y mitologías.  Las mujeres ofrecen un liderazgo en la construcción social y cultural que personalmente veo materializado en cantantes como Mercedes Sosa, Celia Cruz o en personajes como mis abuelas.

El canto de las mujeres latinoamericanas, como relato, no sólo interpela a unas identidades etnográficas superficiales. Trasciende el estado de objeto museal y declara la cotidianidad entre Sonora, la Tierra del Fuego y más allá. Chavela Vargas o Violeta Parra no montaban puestas en escena, cantaban sus vidas, y nosotros no las escuchamos sino las vivimos. Así recuerdo con la piel los tarareos de mi abuela.

Centrarme en contraltos es un reto curatorial donde sólo a partir de la escucha se llega a un tono y un timbre detonadores de memorias. La voz de contralto la asocio con la calidez de la identidad colectiva que me arropa y de las identidades vecinas que toco. En este sentido, apelo a la nostalgia para reconstruir un esbozo de familia extendida, idealizada, con mujeres, amigas, tías, abuelas, primas, hermanas y madres que cantan y son portadoras de sentido social.

Con la selección de contraltos, también quiero desligarme de esa idea de la feminidad unidimensional que me fue impuesta por las sopranos monárquicas de los musicales animados de Disney. De igual forma me separo de modelos propuestos por la industria y busco, tal vez ingenuamente, el color de una voz previa a la transformación de la música en producto de consumo masivo. Un gramo de honestidad.

Esta playlist no sólo es un reconocimiento a aquellas grandes figuras capaces de hacernos cantar a todos bajo el abrigo de una identidad abigarrada. Esta playlist conmemora a las contadoras de historias, a aquellas personas encarnadas en nodos fundamentales para la creación de un tejido comunitario a través de la voz y la música.

Escucha la playlist completa en el siguiente enlace.

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