Más allá de los laberintos

Un abrebocas a los cuentos de Jorge Luis Borges a través de los temas más recurrentes en torno a los que estos se desenvuelven.

La obra del argentino Jorge Luis Borges, para quienes han profundizado en ella, puede ser leída como una serie de reflexiones, desgloses, e interpretaciones extensas de determinados símbolos recurrentes a lo largo de sus cuentos y poemas. Al igual que con la obra del colombiano García Márquez, la obra de Borges puede ser considerada realismo mágico. En su gran bibliografía, existen tanto las calles de Buenos Aires como universos y tierras ficticias descritas con detalle y cuidado, en obras siempre cargadas de buen contenido filosófico para poner la mente a andar un rato.

De estos símbolos distintivos, empezaremos por el más claro: los laberintos. Este símbolo es prácticamente universal, ha estado presente en la historia de gran cantidad de pueblos del mundo. Y además, ha estado sujeto a distintas interpretaciones, entre las que se destaca el laberinto entendido como símil del universo o de la vida, o como un puente que une polaridades opuestas, como una posible ruta entre la muerte y el renacer a una vida nueva. 

Vamos a ver cuál es el rol del laberinto en varios cuentos de Borges, pues no es uno solamente. En “La casa de Asterión”, Borges reimagina el mito clásico del minotauro de Creta, esta vez desde el punto de vista de la criatura, para quien el laberinto es su casa. El laberinto, tanto como en el mito como en el cuento de Borges, sirve para apartar o aislar a alguien y no permitirle que salga al mundo.  

En “El inmortal”, el laberinto podría significar una ruta. Si bien el protagonista, antes de atravesar el laberinto que lo llevará a la Ciudad de los Inmortales, ya es inmortal (pues bebió del agua del río que tanto había buscado, sin darse cuenta), es solo a través del laberinto que puede llegar al lugar donde llegará a esta realización. Así entonces, el laberinto funciona como puente para llegar a un punto.

Sin embargo, “El jardín de senderos que se bifurcan” tiene una interpretación un poco diferente. “El jardín…” es un laberinto infinito en forma de una novela, con la particular característica de que en ella, un suceso que ocurre, una decisión que se tome, no elimina las demás opciones posibles, sino que se toman todas a la vez, actuando como una parábola del tiempo. Años después, la película “Mr. Nobody” nos mostraría una premisa similar.

Otro de estos temas recurrentes en la obra de Borges es el lenguaje. En varios cuentos, propone un uso particular del lenguaje. “La biblioteca de Babel” es esencial para entender este punto. La biblioteca, que es el mismo Universo, está organizada perfectamente en cámaras hexagonales, con determinado número de estanterías y libros, que a su vez contienen todas las combinaciones posibles de 25 letras y símbolos ortográficos en determinado número de renglones y páginas. El lenguaje y sus posibles combinaciones delimitan el número de libros de la biblioteca. Sin embargo, esta es infinita.

El lenguaje también entra en conjunción con el concepto de la creación. En “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, se habla de la región fantástica de Tlön, que tiene un sistema de lenguaje digno de mención. El lenguaje de Tlön y la percepción del mundo que tienen sus habitantes se alimentan y se construyen mutuamente: se parte del hecho que hay una divinidad indivisible de la que todo hace parte, por lo tanto no existe un ser individual. Esto se traduce en un lenguaje que no tiene sustantivos. En “Funes el memorioso”, Ireneo Funes, un hombre con una memoria perfecta también crea un lenguaje y una forma de numeración particular que obedece a una visión particular del mundo, en donde toda y cada una de las cosas debe tener un nombre particular.   

El tema de la creación es casi que el problema principal de “Las ruinas circulares”. Un hombre toma la decisión de crear a otro. Soñarlo y llevarlo a la realidad. Todo esto para explorar el concepto de que podemos estar siendo parte del sueño de otros seres que nos crearon en su mente. 

Empezamos a ver que más allá de los laberintos, metáforas, y parábolas, la obra de Borges es un reto, porque desafía nuestras estructuras mentales y nos lleva a pensar lo imposible. Nos acercamos así a cuentos como “El Aleph”, ¿qué pasaría si tuviéramos al frente un punto que contiene todos los puntos del universo (y fuéramos conscientes de que precisamente, eso es lo que es)? O como en “El otro”: si algún día en nuestra vejez nos encontráramos con una versión de nosotros mismos de hace muchos años, ¿sería este un encuentro totalmente nuevo? ¿O lo habríamos olvidado, porque ciertamente nuestro yo más joven ya tendría que haberlo vivido?  

Estos dos últimos ejemplos son excelentes pues el personaje principal, que en ambos casos es el mismo Borges, se confronta con lo infinito y con el propio ser. Sin duda, de las situaciones más complejas para imaginar. Este artículo ha sido un breve vistazo a los que considero los temas principales en la obra de Borges, esperando que anime a uno o más lectores a acercarse a un fantástico autor, que con sus palabras nos lleva a imaginar la eternidad.

Bonus: ¡Algo de música! El músico argentino Pedro Aznar lanzó en el 2000 el disco en vivo “Caja de música”, que es la musicalización de varios poemas de Borges, contando con bellas colaboraciones, y maravillosas interpretaciones de los textos. Una joya de disco para acompañar la lectura. 

2 respuestas a “Más allá de los laberintos

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