40 años de “The Wall”

“The Wall” de Pink Floyd ha sido celebrado como uno de los mejores y más exitosos discos de rock de la historia. Y, creemos que su impacto en el público está en la historia que nos cuenta.

El 30 de noviembre de 1979 se lanza “The Wall” de la banda inglesa Pink Floyd. Este monumental trabajo fue ideado por Roger Waters, bajista de la banda, como una gran obra en tres partes: un álbum, una puesta en escena, y una película (estrenada en 1982). La idea empezó a germinar desde el último concierto de la gira In The Flesh en apoyo del álbum “Animals”, en el que Waters terminó escupiendo a un fan. El descontento de Waters nacía de ver cómo a medida en que la banda llenaba escenarios cada vez más grandes, el público se relacionaba cada vez menos con la música, asistiendo a los conciertos más como evento social, que como un verdadero encuentro con la música. Todos estos pensamientos resultaron en intenciones e ideas como la de poner un muro en los conciertos, que separara a la banda del público. A partir de aquí, empieza a tomar forma “The Wall”, y todas las maneras en las que esta obra representa el aislamiento y la soledad.

Una guía indispensable para el desarrollo del proyecto completo fue un guión escrito por Waters. Este guión, en parte autobiográfico, le da un protagonista a la historia: Pink, un hombre marcado por acontecimientos traumáticos en su vida, que ha crecido para convertirse en una estrella de rock. Estos acontecimientos hacen que su vida adulta transcurra en un estado de constante aislamiento del resto del mundo, ya que él desde su infancia ha construido un muro simbólico que lo separa de los demás. Detrás de este muro, Pink se sumerge en delirios y alucinaciones cada vez más llenos de locura e incluso odio, hasta que finalmente se somete a un juicio (en su imaginación) cuya sentencia es finalmente romper el muro y quedar expuesto ante el mundo. Esta historia ha sido contada a través de un disco doble, con una banda interpretando todas las canciones con un altísimo nivel musical y dramático, demostrando versatilidad en recursos y estilos para hacernos vibrar con ella. 

La turbulenta historia de Pink tiene tantos matices y tantos puntos desde donde empezar a entenderla, que incluso hoy, 30 años después, nos habla y nos lleva a analizarnos junto con nuestros muros personales y colectivos. Los ladrillos de estos muros representan sucesos traumáticos en nuestras vidas. A partir de los sucesos de la historia en “The Wall”, podemos hablar de este tipo de sucesos desde dos lugares diferentes, la colectividad y el ámbito de lo personal.

En cuanto a la colectividad, la entenderemos en la historia como la relación de Pink con el mundo fuera de su núcleo familiar (que ya era bastante complejo). Esto se puede ver en canciones como “The Happiest Days of our Lives” y “Another Brick in the Wall Pt. 2”, en las que Pink habla de su paso por un colegio represivo y violento contra la libre expresión, representado por el personaje del profesor, que se burla abiertamente de Pink cuando lo descubre escribiendo poemas en clase. El videoclip de “Another Brick in the Wall Pt. 2” está lleno de imágenes icónicas y representativas de la represión del mismo colegio a sus estudiantes, mostrándolos como seres alienados con máscaras sin expresión, caminando a un mismo ritmo hacia una enorme trituradora de carne. Al final de esta secuencia, Pink se imagina junto a sus compañeros quemando y destruyendo el colegio.

Después de esta etapa de la infancia, la historia salta a una etapa posterior de la vida de Pink, en la que ya es adulto, y después de convertirse en una estrella de rock y sumergirse en una vida de excesos, descubre la infidelidad de su esposa. En su mente, Pink convierte a su esposa en una criatura monstruosa y se debate entre odiarla profundamente y pedirle que regrese con él. Este momento es clave en la historia, pues representa el último ladrillo que Pink necesita para completar su muro. 

En cuanto a lo personal, lo primero que sabemos de la infancia de Pink es que ha perdido a su padre en la Segunda Guerra Mundial. Además, su madre es una mujer sobreprotectora, retratada en “Mother” como alguien que transmite sus propios miedos a su hijo, y en vez de ayudarlo a enfrentar la vida, lo ayuda a construir el muro que terminará aislándolo por completo de la vida. 

Después de terminar su muro, Pink queda inmerso en su mundo personal, atrapado en sus alucinaciones. Empiezan a aparecer en las letras menciones a los gusanos, como símbolo de decadencia. Aparece la duda, y la pregunta por si ha hecho lo correcto en alejarse, y Pink empieza a recordar sus raíces, su familia, y la ausencia de su padre. Su equipo de trabajo intenta despertarlo de su letargo inducido por las drogas, pues debe presentarse en un concierto, en el que se imagina como un dictador fascista, promoviendo un discurso cargado de discriminación y odio, en el que los gusanos se hacen cada vez más fuertes y poderosos. Finalmente Pink se detiene y se cuestiona su propio estado, y es cuando llega el momento del juicio, en el que se declara culpable de la construcción del muro, que, como conclusión, debe caer. 

Sin duda, alguna o varias partes de la historia tocan fibras sensibles en quienes la oyen en el álbum, a pesar de que el contexto histórico de Pink es muy distinto. Hoy, en vez de sistemas educativos opresores, tenemos gobiernos que obstaculizan el acceso a la educación, entre otros derechos, y gobernantes que alimentan discursos de odio, algunos llegando a sugerir construir muros muy sólidos y reales en las fronteras de sus países. “The Wall” también sutilmente hace una crítica a la política, pues en la película de 1982, en la escena del concierto de Pink donde este se imagina como un dictador, las caras del público por momentos tienen las mismas máscaras sin expresión que los niños en “Another Brick in the Wall Pt. 2”. ¿Tal vez esta escena puede sugerir que una educación con represión, miedo y censura lleva a crear adultos que siguen soportando el mismo trato por parte de un líder político? Desde nuestra actualidad, cada vez somos más conscientes de que justamente, el peor temor de un gobierno opresor, es una sociedad educada en la libre expresión y el libre pensamiento, es decir, una educación totalmente opuesta a la que recibe Pink, causante de varios ladrillos de su muro.

También hay mucho de qué hablar si nos vamos al interior y observamos el complejo mundo mental de Pink. Su mundo familiar también puede sentirse como un lugar común para mucha gente. La ausencia de la figura paterna, por varias causas (fallecimiento, divorcio, abuso, etc.), suele tener consecuencias en el desarrollo de una persona. Esto, en el caso de Pink, sumado a la relación con su madre (quien, al perder a su esposo, se vuelca sobre su hijo, sobreprotegiéndolo y haciéndose dependiente de él), pudo causarle dificultades para relacionarse, resultando en su matrimonio fallido y el ladrillo final del muro. Una situación familiar difícil puede perseguirnos a lo largo de nuestra vida, y es un escenario que 30 años después de “The Wall”, nos sigue afectando en la actualidad y queremos visibilizar, por ejemplo con películas como “Joker”, estrenada este año.

Al terminar su muro, como ya hemos dicho, Pink se aísla por completo del mundo. Vive en su mente, y empieza la lucha entre su verdadero ser, que se pregunta si ha hecho lo correcto; y los gusanos, que siguen destruyendo su mente. El tema “Waiting for the Worms” muestra a Pink dejándose llevar por los gusanos, convertido en un dictador que ordena violencia en su concierto y las calles. Finalmente, él mismo se detiene, y se pone bajo un juicio, que sucede en su mente. 

“The Trial” puede ser una de las partes más interesantes del disco. El crimen de Pink es demostrar emociones humanas, rompiendo su autoimpuesta ley de aislamiento total. Su profesor y su esposa testifican contra él, mientras que su madre intenta protegerlo y llevárselo a casa. Finalmente la voz monstruosa y distorsionada de un juez lo acusa como culpable y responsable de su situación, y ya que ha sido capaz de revelar sus profundos sentimientos, le ordena ser expuesto ante sus semejantes, y para eso debe romper el muro. Si bien romper el muro le permitiría a Pink vivir mejor al poder relacionarse con tranquilidad con el mundo, la dramatización (con orquesta incluida) nos muestra este acto como algo aterrador. Y la verdad es que lo es. Admitir el propio sentimiento después de refugiarnos en un muro de indiferencia con el que pretendemos estar bien, es aterrador, porque llegamos a sentir más miedo por lo que pueda suceder. Y si a esto le sumamos casos de ansiedad y depresión, el proceso efectivamente puede sentirse igual de turbulento a como nos lo expresa la canción, incluso el simple hecho de pedir ayuda. 

La situación es familiar para muchos, sentirnos abrumados por sucesos o pensamientos, hasta que no podemos más. Y es ahí cuando rompemos el muro. Pedimos ayuda. Nos desahogamos. Tenemos esa conversación. Pedimos ese favor. Nos quejamos. Preguntamos. Nos arriesgamos a saber qué va a pasar. Y muchas veces, hay grandes momentos y cambios en nuestras vidas que necesitan un acto de valor de nuestra parte, y que estemos rompiendo los muros que hemos construido con inseguridades, tristezas, traumas, o creencias personales que nos aíslan. 

Ahora bien, en el disco no sabemos explícitamente qué le sucede a Pink. El disco termina con “Outside the Wall”, que por momentos nos da un tono optimista, mostrándonos que al otro lado del muro hay personas con quienes podemos conectar. Sin embargo, el álbum tiene un carácter cíclico (las últimas palabras prononunciadas son “isn’t this where” y se conectan con las primeras, que son “we came in?”, que podría traducirse como “¿no es aquí donde entramos?”), lo que puede sugerir que este proceso de construcción y destrucción es constante.

Y si es así, ¿qué podemos hacer? Tal vez lo único que podemos hacer es aceptarlo y fluir con ese ciclo, aprovechar los momentos en los que nos aislamos para aprender a reconocernos y asumir nuestras responsabilidades sobre nosotros mismos, armarnos de valor en los momentos necesarios, y enfrentarnos a nuestros muros. Y así constantemente. Hace 40 años “The Wall” nos entregó esta importante reflexión, en uno de los discos de rock más populares de la historia. Seguiremos celebrando su legado, junto con toda la cantidad de mensajes que cada uno de nosotros puede encontrar en él.

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